TERAPEUTAS DEL MUNDO NUEVO

CFG

Yo les he visto atravesar el crepúsculo de una era
  A los hijos de ojos de Sol de una Aurora maravillosa
 Poderosos destructores de las barreras del mundo
 Arquitectos de la inmortalidad
 Cuerpos radiantes de la luz del espíritu
 Portadores de la Palabra mágica, del Fuego místico
 Portadores de la copa dionisiaca de la Alegría.
SRI AUROBINDO

 

 Segundo fín de semana

Donde se menciona el Akasha como vientre materno y el Sabda como Vibración primordial, se asiste al desfile de santos nombres de la ciencia como Murray Gell-Man, Bohm, Wheeler, Feynman, Margulis… y donde hay que emplear metáforas sobre ovejas perdidas y gatos encerrados en una caja para explicar el universo, porque videmus nunc per speculum et in aenigmate.

* * *

Comienza Félix el segundo tema del curso mencionando por vez primera el término “Akasha” en su acepción ariano-védica: matriz primordial y palpitante, omnipresente y omnisciente, que da a luz a la manisfestación universal en permanencia, sin cesar; Fons et Origo de la totalidad.

Los rishis, aquellos antepasados nobles y sabios,  atesoraron el Secreto en sus lenguas mántricas y en sus corazones compasivos, lo criaron en sus entrañas como a un Hijo maravilloso para que milenios más tarde, otros hombres preclaros de la ciencia alumbrasen la misma revelación, pero ya no a través de aquel impulso poético sino por el método de la razón, reconociendo en el novísimo nombre de “vacío cuántico” la inmutable naturaleza del eterno “Akasha”.

El discurso de Félix se vierte con facilidad en los oídos atentos del grupo que le escucha. Todos anotan de manera decidida, segura. “El Akasha es el vientre de Dios, la matriz fecunda de la que todo nace”. Pero cuando introduce  otro vocablo sánscrito, Sabda, los boligrafos se detienen y alzan las miradas de los folios. Sabda, el Sonido Primordial, una Onda continua sostenida más allá del espacio y del tiempo, pura, sin fragmentarse en astillas de armónicos ,  un sonido que no suena, una onda silenciosa y eterna portadora de infinitas sinfonías; la mente no lo puede concebir, claro.

Félix relaciona de manera elegante ese Sabda cantado en los himnos védicos con el “Verbo”, presente en el  prólogo del Evangelio de Juan, “a partir del cual todo se ha hecho”. El Verbo-Sabda, conciencia y voluntad divinas luego revelado en la figura de Jesús.

En la oratoria de Félix se perciben claramente cumbres emocionales, instantes triunfantes plenos de vértigo y amor en los que sus palabras hacen galopar al alma que las escucha: sucede en la anécdota que cuenta, cuando durante una caminata solitaria se siente existiendo bajo la forma de un puro latido, pura vibración que da lugar a todas las formas: el árbol, la hierba, los pájaros, las nubes… Su cuerpo ya no era cuerpo,  sino música; y su mente y todo cuanto le rodeaba, un prisma limpio a través del cual se refractaba la luz bendita de la Creación.

También palpo en la atmósfera las incertidumbres personales de los compañeros. Dos, cuatro, siete preguntas son lanzadas una tras otra: parece abrirse un abismo entre los conocimientos y la práctica: ¿seré yo compasivo si odio ocasionalmente a mi prójimo? ¿Por qué cuanto más abro mi corazón, más egoísta parece que me vuelvo? ¿Es nuestra actitud una impostura? ¿Somos una máquina implacable de proyecciones psíquicas?

Parece que todos sentimos la desesperación y la extrañeza paulinas cuando descubrimos esta ley actuando en nuestros miembros: que no hacemos el bien que queremos sino el mal que aborrecemos.

Las historias sentimentales de cada uno condicionan nuestro actuar en el presente. Félix acoge cada una de las dudas y preguntas que surgen en la clase. “No estamos perdiendo el tiempo con estas cuestiones”. Pues verdaderamente son necesarias para la transformación que se va produciendo en los alumnos a la par que se avanza en el programa lectivo del curso de la mano de la Ciencia: “Qué es el ser humano”: del átomo al vacío cuántico, el orden implicado, la emanación, onda y partícula, el “observador”, la manifestación y los mundos paralelos, las “versiones” de ti, la tendencia del universo  hacia  la complejidad… Y comenzamos a entender qué es el ser humano.

Cada experiencia íntima y personal es sacada a la luz y compartida por todos, nada es dejado de lado, colligite quae superaverunt fragmenta, ne pereant (Juan 6, 12). Todo se asume y se integra.

Marco Giovannucci

Marco Giovannucci
CRONISTA OFICIAL DEL
CENTRO FELIX GRACIA