Así nos hicimos conscientes..

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En este segundo tema Félix nos habló desde la ciencia; de cuál es la naturaleza del ser humano desde el punto de vista de la física cuántica, de cuya observación se deduce que el universo manifestado (material) procede, paradójicamente, de un estado de existencia absolutamente inmaterial, metafísico, denominado “vacío cuántico”. Algo similar al “akasha” intuído por nuestros antepasados “rishis” como la matriz fecunda de donde nacen todas las formas, todos los universos… El “vacío cuántico”, como el “akasha”, es la fuente emanadora de todo cuanto existe y de cuanto pueda existir; la “fuente eternamente creadora” y la “fuente inagotable de energía situada más allá del tiempo y del espacio”, como la han denominado científicos ilustres como David Bohm y J. Wheeler, ambos galardonados con el premio Nobel; y mucho tiempo antes que ellos, el propio Brahman Supremo, que es como la voz del “akasha” en el Hinduismo, cuando dice: “Todos los mundos, materiales y espirituales, proceden de mí; yo soy la fuente”.

De la mano del “profe” nos adentramos en el apasionante mundo de los átomos, las partículas elementales, los quarks…, siguiendo una estela que partiendo desde la materia se eleva hasta los dominios de la “aparente nada”, donde reina la Vida palpitante, la potencialidad pura, el “noúmeno” de Kant, la “entelequia” de Aristóteles, el “Verbo” del evangelista Juan, el “Padre” de Jesús… para descubrir en ello de qué estamos hechos, qué somos y qué significa nuestra presencia en la tierra.

Así nos hicimos conscientes de que somos el aspecto visible de ese “poder creador eternamente viviente”, investidos de su misma naturaleza y dignidad; y de que no somos conscientes de ello y algo llamado “ignorancia” nos lleva a vivir como si estuviéramos en las antípodas de nuestra íntima realidad.

Somos el aspecto visible de Dios y nuestras podrían ser aquellas palabras de Jesús: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre que me ha enviado”. Pero hemos establecido tácitamente que somos otra cosa menor y, hoy, cuando apenas alcanzamos a comprender intelectualmente quiénes somos, reconocemos cuánto camino queda por delante hasta sentirlo de corazón.

De esta guisa arrancó Félix con el Tema-2 y así lo he vivido yo. Su exposición a lo largo de varias horas fue como un torrente de información y de sensaciones. Pero de eso ya os contaré otro día.

Eneko Díaz

Eneko Díaz