El Ser humano en toda su complejidad.

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De nuevo nos encontramos en el Aula. Nuestras caras denotan la alegría de vernos y enseguida llegan los abrazos, las sonrisas, los comentarios a lo sucedido durante el mes en que , aun sin vernos, estamos en contacto permanente. El encuentro es cada vez más esperado, cada vez nos sentimos más cerca, más uno. Y cada vez estamos más involucrados y más deseosos de conocer y sentir la realidad que ante nosotros se presenta.

Una vez instalados, Félix comienza a desgranar lo que ES el Ser humano en toda su complejidad.

Ser humano, quien, investido de la misma naturaleza de aquello de lo que él mismo ha sido emanado ( del Vacío Cuántico, o Padre), se convierte en  un “creador nato”, aún sin conciencia de que lo que es. Por ello, identificado con aquello que ve de sí mismo, con el constructo cuerpo-mente, crea condicionado por el contenido de esa mente que recoge en sí toda la experiencia humana vivida a los largo de los tiempos, de una forma reactiva y no original ni voluntaria, generando continuamente la misma realidad en un círculo incesante de repetición del que no puede salir; inmerso en el mundo del SAMSARA.

El Ser humano apegado a esta identidad no podrá crear en el sentido de hacer algo nuevo, genuino. Únicamente descubriendo lo que verdaderamente es, adquiriendo conciencia de su naturaleza, de ser como el Padre del que proviene, fuente ilimitada y eternamente creadora, reafirmado e instalado en esta nueva identidad  (en el Vacío Cuántico ilimitado al que Jesús llamo Padre), podrá crear una realidad nueva, virgen , inexplorada, sin condicionamientos. Pero para que esto pueda suceder el ser humano ha de ser consciente de que no es él quien crea, sino el Poder creador que habita en él. Ha de dar un giro en su vida poniendo en práctica la TESHUVAH de Jesús , cambiando de dirección y poniendo su voluntad en ella, disolviendo su estructura egoica para vaciar su alma de los contenidos que hasta ahora la ocupan y dejar espacio para recibir al Padre.  Y desde ahí, identificando con El, realizar la Metanoia haciendo real al Hombre Nuevo , al Hombre Celestial, al Hombre con conciencia de su Divinidad.

Esta experiencia, que es experiencia humana, ha sido vislumbrada por la humanidad de todos los tiempos y así nuestros antepasados nos legaron el mito de un Niño Divino, de naturaleza espiritual, nacido en circunstancias excepcionales y llenas de peligros, como símbolo de algo que el ser humano, no sin dificultades, esta llamado a realizar, siendo cada nacimiento el intento y la oportunidad de la Vida para que esto tenga lugar, para que el ser humano descubra quien es y se divinice.

Cada ser humano al nacer trae incorporado en sí al Niño Dios, al germen del Hombre Celestial; pero no lo recuerda. Y además la experiencia de su venida al mundo queda registrada como una caída que lleva aparejada una pérdida, lo que da lugar al establecimiento de una sensación de vacío, fruto de la creencia de la pérdida de la unidad con Dios  de la que se sentirá  artífice,  quedando así  impreso en el alma un sentimiento de culpa , de inmerecimiento y de miedo por la ofensa infligida, merecedora de castigo y sufrimiento.  A esta carga se suman como propensión Kármica  todos aquellas vínculos, apegos, situaciones sin resolver, deseos sin cumplir … etc,  con los que el ser humano abandonó la vida y con la que vuelve a encarnar de nuevo.

Así reconocemos al ser humano llegado al mundo llevando en su interior al Niño Dios envuelto en un alma condicionada por su creencia en la falta cometida y por la propensión Kármica que le acompaña, con la necesidad de llenar el vacío generado en él por el sentimiento de perdida de unión con Dios,  que se convertirá de facto en “la madre de todas las necesidades” y provocará en él el estímulo de la búsqueda .

El niño humano nacido necesitará alimento, reconocimiento, cuidados , aceptación, respeto cariño, AMOR y llega a una familia , con unos padres que , por ser también un proyecto fracasado, no podrán dar al niño lo que él demanda porque ellos tampoco lo tienen. Pretenderán que el niño se amolde a lo que ellos y la sociedad esperan de uno de sus miembros negando al niño el reconocimiento de su identidad genuina. Así se adaptará al entorno, bloqueará y ocultará sus sentimientos, sus aflicciones y sobre todo, bloqueará su potencial de renovación y creatividad simbolizado por el Niño Dios, creándose de ese modo un “cuerpo de dolor ”, una entidad psíquica viviente que evoluciona y que se llama “niño interior herido”, el cual, por ser inconsciente, vive en el interior del adulto aun cuando este no lo sepa, y es proyectado al exterior.

La existencia de este niño herido es la prueba de que el Niño Dios y su realización en Hombre Celestial sigue siendo un proyecto en nuestra vida. Y la advertencia de que para  su realización habrá que sanar previamente a este niño interior herido conectando con él,  permitiéndole que se exprese, que libere su aflicción, su dolor, su pena, su vergüenza, su rabia…, apoyarlo, amarlo, para que finalmente se integre con el adulto y todo lo vivido por él cobre sentido.

Y con este objetivo de sanar esa realidad psíquica que es el niño interior herido, claramente identificado en este camino nuestro, estamos todos ilusionados.

Un abrazo hermanos

Elena Saenz de Viteri

Elena Saenz de Viteri