La transustanciación del pan y del vino

pan

Acabo de leer un artículo de Carmen Torres Ripa publicado el 29 de Diciembre, en el que se hace referencia al misterio de la transustanciación del pan y del vino en el cuerpo de Cristo, a través de la Eucaristía.

Me gustaría aportar una visión diferente a la expresada en el excelente artículo por Carmen al respecto.

Según el Concilio de Trento, la transustanciación  es definida como “la admirable y singular conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo y de toda la sustancia del vino en la sangre de nuestro Señor Jesucristo”.

Pero veamos esto a la luz de la mística: cuando Jesús afirma que “el Padre y yo somos Uno” no está hablando desde el punto de vista racional y visible, sino que da a entender que es un ser humano que ha tenido una experiencia mística, una experiencia de Unidad con la Realidad Última, que Él llamaba con gran cariño, Abba. En este tipo de experiencias, todo lo que se ve “ve” o mejor, lo que se percibe es como si estuviera formado o interpenetrado por “algo”  más allá de toda materia. Éste “algo” tiene vida propia, es inteligente, vibra y todos formamos parte de “ello”. Las percepciones se vuelven especiales, percibiéndose que la “energía” del árbol, de una brizna de hierba, de una animal o de un ser humano es la misma…Además dicha  experiencia es inefable, no puede ser descrita con palabras porque está más allá de ellas. Es una experiencia transpersonal.

Es en éste ámbito donde tenemos que enmarcar la Eucaristía y el “misterio” de la transustanciación: “aquello que conforma el pan y el vino “es lo mismo que conforma el cuerpo y la sangre de Jesús”, convertido ya en ese momento de la Última Cena, en el Cristo. Jesús hablaba, pues, en sentido literal cuando expresó  “éste pan es mi cuerpo, éste vino es mi sangre”.

En el ámbito de la experiencia de Unicidad, los misterios desaparecen, quedando explícito lo único existente: el UNO.

Tomás del Hierro

Tomás del Hierro