DE JESÚS A CRISTO

de jesus al cristo

No es lo mismo morir que dar la Vida”. Palabras pronunciadas por Jesús de Nazaret y que vienen a colación de ésta Semana Santa, que apenas ha terminado.

No, no es lo mismo. La Vida sólo la puede dar quien la posee, es decir, el Hijo de Dios o Dios-Hijo.

Cuando Jesús se entrega al acto final de su vida, lo hace investido de la mayor conciencia, sintiendo todos los matices de lo que iba a padecer, mirando a los que tenía al lado como siendo parte de su ser. Quienes estaban a su lado eran los romanos que le azotaron, le golpearon, le clavaron en la cruz y le ensartaron con el pilum, la lanza romana.

A todos ellos, y a aquellos que le entregaron, le insultaron  o  le condenaron, Él les perdonó porque era CONSCIENTE de que todos eran protagonistas de un papel, de un rol que desempeñaban sin saberlo para que el Plan se cumpliera. Era necesaria la desaparición física de Jesús  de Nazaret, del ser humano materializado en una época determinada, para dar paso al CRISTO, al Hijo de Dios o Dios-Hijo, que es un potencial de energía intemporal, eterna,  válida para toda la especie humana.

ÉL  asumió éste papel de manera consciente y abrió el camino que nosotros tenemos el honor, el deber (y la deuda contraída con él) de seguir.

Efectivamente, Jesús es el camino. Hace ya unos años que lo sentí en Ayna, cuando hicimos unas de las primeras pohwa con Félix. Después de hacerla, sentí que algo muy profundo se había removido en mi corazón y estuve más de media hora recuperándome en los bancales, junto al olivo, en el mismo lugar dónde solíamos plantar nuestras semillas de deseos. Desde aquel momento siento la conexión con Jesús de una manera inexplicable, y desde entonces sigo su camino.

Tomás del Hierro

Tomás del Hierro